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                                     La Iniciación Masónica

                              

Veamos in extenso las opiniones de René Guénon mismo expresadas en su artículo “La Gnosis y la Francmasonería” (artículo publicado en "La Gnose", marzo de 1910, con el nom de plume de "Palingenius"). Estas opiniones merecen algunas observaciones críticas que hacen al resguardo de la Tradición Esotérica:

“Toda doctrina esotérica puede únicamente transmitirse por medio de una iniciación y cada iniciación incluye necesariamente varias fases sucesivas, a las cuales corresponden otros tantos grados diferentes. Tales grados y fases pueden ser reducidos, en última instancia, siempre a tres; podemos considerar que marcan las tres edades del iniciado, o las tres épocas de su educación y caracterizarlas respectivamente con estas tres palabras: nacer, crecer, producir.

A este respecto, Oswald Wirth escribió: "La iniciación masónica tiene como objetivo iluminar a los hombres, a fin de enseñarles a trabajar útilmente, en plena conformidad con las finalidades mismas de su existencia. Ahora bien, para iluminar a los hombres, en primer lugar se hace necesario liberarlos de todo lo que puede impedirles ver la Luz. Esto se logra sometiéndolos a ciertas purificaciones, destinadas a eliminar las escorias heterogéneas, causales de la opacidad de aquellas envolturas que sirven como cortezas protectoras del núcleo espiritual humano. Cuando las mismas se vuelven cristalinas, su perfecta transparencia deja penetrar los rayos de la Luz exterior hasta el centro consciente del iniciado".